En 1840 ya está construido el nuevo hospital en su
ubicación definitiva. Pero la afluencia de turistas
desde Luchón aconseja la ampliación y mejora
del establecimiento y, así, hacia 1870, se constituye
una sociedad con el fin de reconstruir el edificio, a cambio
de su explotación. El Hospital de Benasque, sin perder
su carácter asistencial, se convierte en un pequeño
hotel de montaña aprovechando su situación al
pie del Aneto, objetivo excursionistas y exploradores.
De esta época data la primera fotografía del
hospital (tomada por el insigne pirineísta Maurice Gurdon
en 1875), que muestra un edificio remozado y de fachada encalada.
Poco después, en julio de 1880, el hospital recibe
la visita del más insigne pirineísta, el conde
Henry Russell, que alaba sus instalaciones y comodidades.
En 1886 el ayuntamiento retoma la explotación
y se acometen reformas, como la del tejado, en 1909.
A comienzos del siglo XX el hospital
es testigo de la decadencia del comercio a lomos de caballería. Pero sigue siendo útil
y los arriendos se suceden hasta 1934.
La Guerra Civil abre un triste paréntesis en la ya
larga historia del hospital. Tras la amenaza de la incursión
republicana de 1944 y el posterior cierre de fronteras, el
hospital se abandona. Comienza su ruina, imparable.
Por fin, el ayuntamiento concede su
explotación, en
1991, a una sociedad a cambio de su reconstrucción.
Dos años duran las obras. En el 2001 se inaugura la
ampliación sobre el solar de los antiguos establos.
Con la imagen renovada, el Hospital de
Benasque camina hacia sus nueve siglos de existencia. Recordando
su histórico
pasado.
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