Los Baños
de Benasque
A 1702 metros de altitud, y
a mitad del camino entre Benasque y la frontera, las aguas
termales de Benasque (fuentes de San Roque, San Juan, San Victorián,
etc.) ya eran utilizadas en 1522. Debido a su difícil
acceso no se ofrecían muchas comodidades, hasta que
en 1801, y a instancias del prócer local don Antonio
Cornel y Ferraz, se construyó un sólido edificio
de aire neoclásico.

Pronto se difundieron las virtudes de
sus aguas, con tratados como el de Anacleto Bada, publicado
en 1805, intentando competir con el cercano balneario de
Luchón.
El ayuntamiento de Benasque, propietario
de los baños,
subastaba periódicamente su explotación. Y una
de las condiciones del arriendo consistía en la admisión
gratuita de pobres, militares y funcionarios públicos,
previa autorización municipal.
El edificio resultó incendiado en 1938, y veinte años
después se concedió su explotación (durante
50 años) a don Valero Llanas con la condición
de reconstruirlo a sus expensas.
Las fortificaciones
Desde el siglo XVI al XX se establecieron
puestos avanzados entre el castillo de Benasque y la frontera
para completar la defensa del valle en caso de conflicto
bélico. Dos
puntos concentraron este interés: la garganta del Esquerrero (donde
el valle se estrecha, cerca de los Baños) y el Llano
del Hospital, al pie de los puertos.
Fruto de una intensa historia militar,
a lo largo del camino se encuentran restos en forma de parapetos,
baterías
de artillería, trincheras o puestos de vigilancia, sin
olvidar la función del cuartel avanzado que cumplía
el Hospital de Benasque en caso de necesidad.
-La Torre de los Baños
Hacia 1594 se inició la construcción de la “Torre
de los Baños”, cuya ubicación se refleja
en el mapa de T. Spanochi. El camino de Francia discurría
bajo del arco que sustentaba la torre, y su guarnición
podría cerrar el paso mediante rastrillos. Quedan restos de
su estribo oriental, buena obra de sillería, que llaman
la “ Caseta del Rey”
-La línea fortificada del Esquerrero
La “Guerra contra la Convención Francesa” (1793-95)
fue un conflicto básicamente pirenaico. La defensa frente
al ejército revolucionario francés se centró en
los puertos (donde se construyeron cuarteles de verano en misma
línea fronteriza) y en el Esquerrero, cuya línea
de parapetos y baterías contuvo el intento de invasión
ocurrido el 9 de octubre de 1793.
Les fortifications :
Du XVIème au XXème siècle, afin de compléter
le système de défense de la vallée en
cas de conflits, des points militaires avancés furent établis
entre le château de Vénasque et la frontière.
Deux points ont concentré ces structures : la gorge
de l’Esquerrero (où la vallée se referme,
près des thermes) et la plaine de l’Hôpital
(aux pieds des cols).
Fruits d’une intense histoire militaire, des parapets,
des batteries d’artillerie, des tranchées et des
postes de surveillance sont encore visibles tout au long du
chemin. Sans oublier la fonction de poste avancé d’accomplissait
l’Hospice de Vénasque en cas de nécessité.
La ligne fortifiée de l’Esquerrero :
La « Guerre de la Convention » (1793-1795)
fut un conflit purement pyrénéen. La défense
face à l’armée révolutionnaire française
se concentra sur les ports (où, sur la même ligne
frontalière, se sont construit des casernes d’été)
et dans l’Esquerrero. Cette ligne de parapets et de batteries
d’artillerie contint, le 9 octobre 1793, la tentative d’invasion
française.
|